Las verdades son dinámicas, no
son inmutables en el tiempo, que se lo pregunten a cualquier astrónomo, físico
o filósofo. Lo que ayer estaba prohibido hoy se celebra, ya sea el orgullo gay
o las declaraciones de Galileo, y lo que hoy se cree, mañana se demuestra que
no era cierto.
Veamos la evolución del tiempo
respecto un centro educativo, la Universidad.
Cada ideología tiene sus razones,
por muy contrarias que sean entre sí. A veces, nos encontramos con la sorpresa
de que una forma de pensar apoya lo mismo que su antípoda “mental”..……en otro
tiempo, aunque se siga utilizando como arma arrojadiza. Lo que, con otro
sentido, viene a comparar la “maldita hemeroteca”, en TV.
Últimamente asistimos a un
continuo reproche al gobierno de la nación llamándolo bolivariano
socio-comunista y se consiguen victorias aplastantes en las urnas haciendo
llamadas a favor de la libertad en contra de las restricciones impuestas por la
pandemia. Pues bien, vamos a hacer un rápido repaso a cómo se ha entendido la
financiación de la Universidad pública a
través de diversas ópticas. Recordemos lo que opinaban, en plan internacional,
un comunista como Karl Marx, una canciller “de derechas” como Angela Merkel, o
más domésticamente hablando, un liberal (José Luis Feito), un ministro
conservador del PP (José Ignacio Wert) o el partido actual tildado de comunista
(UP).
Karl Marx:
Investigando en la evolución de
las tasas universitarias satisfechas por los propios alumnos al matricularse,
encontramos una referencia del
periodista Christian Füller en el periódico Tageszeitung
recogida en una tesis doctoral del Dptº de Sociología, de la Facultad de
Ciencias de la Información de la UCM1 que dice lo siguiente:
Marx se
oponía al programa del Partido Socialista en el que se defendía la gratuidad de
la educación superior. Creía que la misión establecida de la universidad era
beneficiar a la burguesía y que, por ello, era preferible que las clases
trabajadoras –excluidas de la universidad- no la financiasen mediante sus
impuestos. El Manifiesto Comunista defendía la educación gratuita para todos
los niños en escuelas públicas por ser aplicable en “los países más avanzados”
(Marx & Engels, (1848) 2000, p. 64), pero Marx no veía viable universalizar
la formación a nivel universitario en el contexto del capitalismo industrial
del siglo XIX.
“Si en
algunos estados las instituciones de educación superior fuesen gratuitas, ello
solo significaría que las clases altas mantendrían su educación a costa del
bolsillo de los impuestos de la comunidad” (Negrete, 2013).
En el siglo XIX Marx se oponía a
la gratuidad de la universidad porque, dadas las características de la época,
el acceso a los estudios superiores estaba prácticamente vetada a los hijos de
las clases trabajadoras que tendrían que contribuir con sus escasos recursos al
incremento de la brecha social, cultural y económica de esos años. Lo defendía,
razonaba y justificaba. En esa situación, probablemente no le faltaba razón.
(1) Carañana, J. P. (2015).
Las misiones de las universidades
europeas y estadounidenses. Un análisis sociohistórico de sus transformaciones.
Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid. https://eprints.ucm.es/id/eprint/33378/
Marx, K. & Engels, F. (1848)
2000. Manifiesto Comunista. Online. Ediciones Elaleph. Leído en http://www.upv.es/laboluz/leer/books/Marx_Manifiesto_comunista.pdf
Negrete, C. (2013). “Alemania
acaba con las matrículas universitarias”, El
Diario, 14 de marzo. Leído en: http://www.eldiario.es/internacional/Alemania-acaba-matriculas-universitarias_0_110939227.html
José Luis Feito:
Un economista de corte liberal,
como podrá verse con su curriculum, pues ha sido director ejecutivo del Fondo
Monetario Internacional, embajador de España en la OCDE, trabajó en el
Ministerio de Economía y en el Banco de España, así como en banca de inversión.
Fue consejero de varias empresas del IBEX, así como Presidente del Instituto de
Estudios Económicos y presidente de la comisión de Economía de la OCDE.
Actualmente es miembro de la junta directiva de la CEOE y miembro del consejo
social de la Universidad Carlos III. Escribió un artículo titulado “El Estado de Bienestar es un Fraude”, en
el Suplemento nº 4 de El Siglo de Europa, dedicado a “El futuro del Capitalismo”, patrocinado por el entonces todavía
sólo BBV en la década de los noventa, en donde decía cosas como ésta:
En los
términos de los debates intelectual y político ya no se trata de si debe haber
una economía dirigida estatalmente o no, sino qué tipo de intervención estatal
es más eficaz dentro del capitalismo, dando por sentado que no hay nada fuera del capitalismo
.
El Estado de
bienestar tuvo como origen el proteger a las personas de edad muy avanzada que
no tenían medios de vida mínimamente dignos y a los desempleados, pero, sin
embargo, le surgieron rápidamente tres prolongaciones que son las que hoy están
amenazando al capitalismo en el mundo. Estas tres prolongaciones fueron: en
primer lugar, que lo que en principio era una protección mínima a los más
débiles, a los desempleados que no tenían otro medio de vida, se transformó en
intentar garantizarles una renta casi tan elevada como la que percibían los
asalariados, los que estaban trabajando.
La otra
prolongación fue que, del intentar garantizar unos mínimos asistenciales y un
derecho a la educación básica, se pasó a garantizar los niveles de sanidad que
permitía el Estado más avanzado en cada momento, a construir hospitales y a
reclutar una legión de médicos y de investigadores, para que todo el mundo, no
ya tuviera el acceso a unos niveles mínimos de sanidad, sino a los que
permitiera el Estado más avanzado tecnológicamente. Por otro lado, la educación
pasó de garantizar la mínima igualdad, mediante la provisión de unos niveles
educativos de carácter general, a garantizar carreras universitarias.
La otra
prolongación fue el que, no bastando todos estos mecanismos para reducir las
desigualdades sociales, se pensaba que era necesario recurrir a los impuestos,
a una política impositiva muy progresiva, para intentar igualar aún más los
resultados de la sociedad.
Estos tres
puntos constituyen las principales causas de los problemas coyunturales que hoy
vive el capitalismo. El Estado de bienestar no protege hoy a los más débiles,
protege fundamentalmente a los que tienen la suerte de estar al abrigo de
alguna subvención estatal poderosa.
Además genera
desigualdades que, a diferencia de las desigualdades que genera el mercado, no
están justificadas por la eficiencia económica.
Un resumen de esos pensamientos
es simplemente decir que, el que más pueda…para él. “Su” Estado ideal es el
salvaje, donde el más fuerte vence. Para ese “viaje intelectual” no hacían
falta alforjas o, lo que es lo mismo, para esas conclusiones no hace falta
mucho desarrollo teórico ni humano.
De forma global considera que el
Estado de bienestar debe proteger a que los más débiles (ancianos y parados)
con unas rentas mínimas, exclusivamente de subsistencia (vaya usted a saber
cuáles son las necesidades que considera deben cubrir) para no poner “en
riesgo” el capitalismo mundial, recurriendo a los impuestos progresivos e
ignorando las recetas de Keynes, para superar la hecatombe capitalista del 29.
Algo parecido defiende con la
Sanidad. Yo siempre recomiendo que, en caso de enfermedad o intervención
quirúrgica menor, lo ideal es la sanidad privada, con hospitales cómodos,
habitaciones individuales confortables, recursos agradables (TV, aire acondicionado,
cama cómoda para acompañantes, buen restaurante y buena cafetería…), sobre todo
si se puede pagar. Pero si la enfermedad es grave o la cirugía
compleja….necesariamente hay que acudir a la sanidad pública, donde tienen
“todos” los recursos médicos que pueden ser la diferencia entre la vida y la
muerte (todas las especialidades con sanitarios de guardia, oxígeno, todo tipo
de sangre para trasfundir, análisis, radiografías, resonancias, etc. con
resultados inmediatos, capacidad de traslado…). Sin embargo, este caballero
considera que tener hospitales públicos, sanitarios suficientes,
“investigadores”…es un lujo que el Estado no puede soportar. Volvemos al
“¡¡¡Que inventen ellos!!!”, tan castizo y que, en tiempos de pandemia, se
demuestra tan erróneo.
Finalizando con la parte que nos
atañe, la financiación educativa universitaria, también la tiene clara. Una
cosa es pagar una educación básica general, la que permite disponer de mano de
obra poco cualificada y por supuesto barata, y otra financiar una carrera
universitaria. Así el acceso a estudios superiores solo será posible para las
familias que tengan el dinero para pagarlo y no a los candidatos capacitados
pero sin posibilidades económicas. Una forma muy sutil de perpetuar la
diferencia de clases y que nunca el hijo capacitado de un obrero pueda dirigir
la labor del hijo menos capacitado de un burgués, aristócrata o, como se
denomina últimamente, miembro de la “casta”.
José Ignacio Wert:
El ministro conservador del
Partido Popular promulgó la Ley Orgánica para la mejora de la calidad educativa
en 2013. Esa ley eliminaba la selectividad para el acceso a la universidad,
dejando a las propias facultades el proceso de selección de su alumnado dando
“peso” a la nota global de Bachillerato y a las notas específicas durante esa
etapa para acceder a la carrera a seguir.
Subió las tasas universitarias
entre un 30 y un 50%, para que el estudiante contribuyese a sufragar el gasto
real de su plaza pasando del 15 al 25% aproximadamente del coste total. Con una
penalización para los alumnos repetidores que implicaría tener que costear
entre el 30 y el 40% (prácticamente “doblando” el pago de la primera matrícula)
y subiendo nuevamente hasta costear entre el 65 y el 75% del coste la tercera
matriculación (volviendo a doblar nuevamente el coste de la segunda matrícula).
Finalmente, en caso de requerirse una cuarta matrícula, esta sufragaría el
coste entre el 90 y el 100%, con otra subida de aproximadamente otro 50%.
(https://elpais.com/sociedad/2012/04/19/actualidad/1334839235_884063.html)
Esto es una barbaridad que, sin
embargo, tiene sus adeptos. Se justifica penalizando al mal estudiante, sin
tener en cuenta que hay muchos alumnos que trabajan, que tienen dificultades
familiares, caen enfermos o tienen accidentes, incluso parece que se trata de
desmotivar al alumno “límite”, que tiene la capacidad “justita” y necesita más
esfuerzo, más tiempo, más dedicación.
Obviamente, se vende como éxito
de esta estrategia el que el alumnado incrementó el rendimiento tras la subida
de las tasas, según el estudio publicado por el investigador en economía de la
educación, el profesor Manuel Salas Velasco de la Universidad de Granada, en la revista Higher Education. Lógico, el
“sistema” echó de la Universidad a los alumnos con limitaciones económicas que
no podían permitirse pagar las nuevas tasas. El propio estudio indicaba:
“Una
educación pública, sin embargo, debe garantizar el acceso a sus estudiantes, y
subir el precio de la matrícula complica este acceso”
(https://cadenaser.com/emisora/2019/09/25/radio_granada/1569409589_158843.html).
Es decir, los alumnos con
suficientes recursos económicos no tienen mayor problema que una mayor
desembolso en el coste de su matriculación en la Universidad Pública y sin
variación en la Privada. Los alumnos con menores recursos tienen que soportar
un mayor coste en la única universidad a la que pueden acceder, la pública, y
si se planteaban o necesitaban más de un año para aprobar curso completo, las
tasas de matrícula les impiden continuar.
Angela Merkel:
La canciller alemana, presidenta de
un partido de “derechas”, la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), en
esas mismas fechas decretaba justo en sentido contrario a lo que se hacía en
España, diciendo que tras la crisis económica del 2008 su país no podía
permitirse perder conocimiento por falta de recursos económicos. A principio de
2013 se decretó la suspensión, en los dos landers que todavía cobraban tasas
universitarias (Baviera y Baja Sajonia), y dejaron de cobrarlas.
http://www.eldiario.es/internacional/Alemania-acaba-matriculas-universitarias_0_110939227.html
Unidas Podemos:
En las últimas elecciones
generales, el partido político que más puede aproximarse a la ideología
comunista llevaba incluido en su programa lo siguiente:
230.
Universidad pública gratuita. La mayor parte de la financiación de las
Universidades públicas ya procede del dinero público y no de su pago directo.
Constatada esta realidad, el efecto de exigir pagar matrículas, crecientes
además en la última década, supone la introducción de barreras poco eficientes
para que los y las jóvenes más vulnerables no puedan acceder a la universidad.
Con esta propuesta garantizaremos, en cambio, que cualquier joven que quiera y
pueda estudiar los haga con igualdad de oportunidades, al margen de dónde haya
nacido. Esta medida se extiende a la formación profesional en cualquier nivel e
incluye la gratuidad de los másteres cuando sean habilitantes de manera oficial
para ejercer una profesión. En los demás casos, el precio de los másteres
bajará hasta al menos el precio actual de los grados.
https://podemos.info/programa/
Conclusiones:
En definitiva, las razones de
cada cual no se ocultan.
El comunismo de hace más de un
siglo se oponía a la gratuidad de la enseñanza superior porque eso solo
favorecía a las clases más desahogadas, potencialmente con mayor accesibilidad
a ese nivel educativo.
El liberalismo se opone a la
gratuidad de la enseñanza superior porque una cosa es facilitar la básica y
otra que estudiantes sin recursos económicos pretendan acceder al nivel
educativo universitario con el dinero que no tienen y se lo tenga que pagar el
resto.
El partido conservador español
desarrolla la estrategia liberal poniendo barreras económicas que compliquen el
acceso a los menos favorecidos de nuestra sociedad.
Sin embargo, el partido
conservador alemán, en la misma época elimina las tasas universitarias para
tener a la población lo más formada posible.
Finalmente, el partido comunista
actual en España vira 180º frente a lo que ese mismo partido propugnaba hace
tiempo, y se alinea con el partido conservador……alemán.
Vamos que los conservadores
españoles aplican las estrategias del comunismo que tanto critican y van en
dirección contraria a sus homólogos europeos que van en paralelo con los
herederos actuales del comunismo de este país.
Aquí algo ha cambiado y no nos
dicen muy claramente qué o quiénes, todo se basa en eslóganes. Lo que queda
meridianamente claro es que siempre media la lucha de clases.
En un caso para no favorecer a la
aristocracia, en otro para no permitir que la capacidad y no la cuna lleguen a
superar a los herederos de esa aristocracia rancia.
Sin embargo, Europa mira hacia
delante y progresa utilizando a los más preparados.
Pues nada…..¡¡¡que inventen
ellos!!!, que nosotros tenemos que aspirar a acceder al sector de la
hostelería, pero simplemente como camareros de temporada.